Dicen que el muerto y el arrimado a los tres días apestan, pues tanto uno como otro a pesar del cariño que se les pudiera tener ya no sólo no cumplen función material alguna y sólo corresponde ser desechados.
Tal aconteció con las últimas dos desapariciones de figuras de poder, por un lado lo que se considera la caída de Elba Esther del liderazgo del Sindicato magisterial y por otro el fallecimiento "reciente" del Comandante Hugo Chávez Frías.
En el primer caso, la maestra dejó de ser útil al sistema político mexicano, y por el contrario su captura y enjuiciamiento sería recibido por la opinión publica con aplauss y celebraciones. y así fue.
Estamos de nuevo frente a un uso del derecho como instrumento del poder y no como instrumento de la justicia. El proceso a la otrora cabeza del SNTE no responde a la necesidad de cumplir con un compromiso con la ley, sino porque su castigo sería una clara señal política de fortalecimiento y consolidación del poder del Ejecutivo Federal, el regreso de las prácticas de presidencialismo priísta que mucho mexicanos ya añoraban, después de los desastrosos gobiernos de Acción Nacional.
Por otro lado la muerte de Hugo Chávez se da a conocer cuando la burocracia en el poder venezolano parece tener un poco más claro cómo se conducirá la transición. Mientras fue útil Chávez "permaneció" vivo, a la manera de la leyenda del Cid que ganaba las batallas sobre Babieca aun después de fallecido. Hoy ya es posible el cambio, y espero que acontezca con paz y sin la intervención de otras Naciones, interesadas en conducir la política a aplicar a los ricos yacimiento del petróleo venezolano. A este respecto y con motivo del cumpleaños de García Márquez no estaría mal regresar a la lectura del "Otoño del Patriarca", para entender muchas cosas.
Ahora es Elba y Hugo. De ambos, su muerte política y física respectivamente estaba anunciada. Las señales no sugerían ya otra cosa, y sólo era necesario el paso del tiempo para mirarlo. Otros acontecimientos ya están por verse en el futuro, por ejemplo el IVA en medicinas y alimentos.
P.D. Espero que estas líneas no contengan palabras que estén dentro del nuevo catálogo de palabras prohibidas que ha establecido la SCJN.