Estado... ¿Estado para qué? Si la justificación antigua del Estado era el peligro de nuestra autodestrucción al volver a la etapa primitiva sólo guiada por deseos e institntos ahora que los adelantos de la civilización nos coloca sobre el pináculos del universo al grado de creernos dioses, ¿será necesario el estado?, ¿no será a caso que sin él no habría autodestrucción sino la oportunidad de expandir con libertad y desparpajo las facultades y habilidades que poseemos?
¿O será a caso que no hemos cambiado nada, que los bártulos tecnológicos so sólo un maquillaje que oculta la realidad y que en todo este tiempo nuestra idea de evolución es un engaño que nos hemos fabricado para no sentirnos ten débiles e insignificantes? ¿Estamos obligados por naturaleza a la autodestrucción y se nos hace indispensable algo que lo evite? ¿Será esta la finalidad del Estado?
Podemos tener muchas otras respuestas. Los neoliberales ven en el estado el estorbo de las libertades económicas, el mayor obstáculo para la generación de riquezas individuales y de explotación irracional de los recursos naturales. Miran con aborrecimiento las regulaciones, las normas y preceptos que limiten de cualquier forma sus deseos de ganacias y sólo abrazan a aquellas que protejan sus propiedades y sus intereses. Consideran al Estado como el intrumento idoneo para combatir y destruir a los monopolios, siempre y cuando ellos sean la competencia, y ven en el Estado el instrumento idóneo para consolidar y fortalecer los monopolios, siempre y cuando ellos los posean. Así el Estado burgués neoliberal tiene como finalidad proteger el interés del capital por encima de la colectividad, con la esperanza vana de que la riqueza se derrame desde la cúspide de la piramide social y llegue a las manos callosas del proletariado, que hambriento es el que al final de cuentas produce con su esfuerzo la riqueza.
Los socialdemócratas verán al Estado como el instrumento que sirve para conciliar la lucha de clase, al árbitro de la historia que podrá satisfacer los intereses de unos y de otros por medio de la ley y la fuerza. Va a permitir el engrandecimiento del capital sin menoscabo de las necesidades de las clases dominadas. Va a otorgar los medios para que el proletariado se ilustre y busque su regeneración que lo conduzca a la toma de las riendas de su destino, siempres y cuando esas decisiones independientes no perjudiquen a la propiedad privada sobre los medios de producción.
Los marxistas podráin ver en el Estado el instrumento que no concilia en la lucha de clases, sino amortigua su choque, retardando la reovlución proletaria y prolongando de forma antinatural el devenir histórico de la humanidad. Claro, siempre y cuando no tengan que tomar decisiones de poder y de gobierno, porque entonces el Estado es el "mal necesario" por medio del que será posible consolidar la dictadura del proletariado, al través del estableciemitno de las medidas de educación y política que sean necesarias para adecuar la nueva forma de observar el mundo, en la que no cabe más que un pensamiento.
Tal vez los liberales, más sinceros, que llevados al extremo no son ni comunistas, ni socialistas, ni capitalistas neoliberales, sino mas bien anarquistas podrían señalar como los hermanos Flores Magón, que el Estado, una vez que ha cumplido no es necesario mantenerlo con vida, sino procurar acortar su agonía proveyendo los meidos de su desaparición. Y regresamos entonces al punto de partida.
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