¿Vale la pena la democracia? Tanta sangre derramada en contra de los regímenes monárquicos durente los siglos XVIII y XIX y mucha más en contra de las dictaduras militares que tanto han lacerado a nuestra américa. México mismo se puede tomar como el ejemplo claro de poseer en su historia nombre tras nombre de pretorianos que han ocupado el poder. Nuestras más recordadas guerras civiles han sido provocadas en contra de nombres y gobiernos como lo fue Santa Anna, Zuloaga, Díaz, Iturbide.
Desde luego que vale la pena la lucha por las libertades, pues no comprendemos la felicidad sin tener cuando menos un par de ellas. La lucha habrá de renovarse ahora, pues el poder no tendrá una persona en particular ni un punto focalizado hacia donde dirigir el esfuerzo. La globalización ha colocado actores que resultan difusos y dispersos. La angustia está en no saber quién manda, ni quien gobierna pues el poder lo tiene en realidad factores que ya no son públicos sino privados, tal es el caso de las trasnacionales.
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